La realidad cubana y su nuevo ciudadano

Jorgito 761

La sugerencia de los productores ejecutivos Ridley y Tony Scott sobre promover una convocatoria que pedía, a personas de todo el mundo, que grabaran fragmentos de sus vidas y respondieran a unas preguntas simples, tuvo como respuesta cuatro mil quinientas horas de videos, recibidas de 192 países. Todas se grabaron en un único día: el 24 de julio de 2010. Así nace A life in a day, documental dirigido por Kevin Macdonald.

No sabemos con certeza si los realizadores se replantearon, con este documental, promover la capacidad de las personas para manifestarse hacia fines mucho más trascendentales. Más felices que aquellos videos virales –bajo la categoría de “peleas callejeras” o “reality shows caseros”– que se difunden por toda la world wide web, y que ponen en duda nuestra responsabilidad moral como individuos.

La sociedad cubana, desafortunadamente experimenta una oleada de “shot videos” que, lejos de narrar historias de vida o de nuestra realidad social, evidencia una devaluación en los conceptos primarios de civismo. Muy distante, incluso, de aquella narrativa donde Arturo Sotto marcara una pauta –sin incluir aquí sus desaciertos en cuanto a realización– con su documental Bretón es un bebé, producido bajo la premisa de “cómo hacer el resumen de un país con una historia más grande que su propia geografía”.

La caída del mito
Aquella suposición donde se infería que determinados comportamientos, agresores de la moral pública, eran “fenómenos de la decadencia de occidente”–como formulaba “el camarada Bondarchuk” en el filme Citizen X, de Chris Gerolmo–, es hoy insostenible.

Es improbable que el capitalismo sea gerente “del individualismo y la enajenación”, y que el consumismo conlleve, por default, hacia el abandono de la responsabilidad social del individuo. En este sentido los argumentos de Erik Gandini, en su documental Surplus: terrorized into being consumers, son irrefutables –aunque no definitivos– e incluso superan a varias tesis manejadas en textos como No logo, de Naomi Klein, y Rebelarse vende, de Joseph Heath y Andrew Potter.

Cuba, bajo un régimen político autoritario, con un sistema social que no es capitalista ni democrático, y donde el consumismo es imposible –no porque Fidel Castro afirmara que en la Isla este fenómeno “no se promueve” sino porque el propio modelo económico socialista lo impide–, también transita esa irresponsabilidad social que resulta de promover, registrar y circular contenidos que irrespetan toda norma cívica.

Registrar lo cotidiano, como ejercicio de la memoria, ha sido siempre una actitud saludable que hoy, gracias a las Nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones [NTIC], permiten al individuo dinamizar e interactuar con esa cotidianeidad.

Pero otro asunto distinto es el acto de patrocinar y forzar eventos, con ese único despropósito de convertirlos en “divertimentos cotidianos”, que denigran tanto al sujeto que se manifiesta como al sujeto que lo registra y luego lo disfruta. Peor aun cuando estos eventos, con frecuencia, no son casuales.

Pagar a personas –ancianos, mendigos, o individuos con padecimientos mentales– para que cometan episodios insólitos que van desde devorar vivos una rana, una lagartija o un gato, hasta realizar actos sexuales en espacios públicos a plena luz del día, es repudiable. Como también resulta repudiable incitar altercados entre adolescentes, entre mujeres –los más demandados por el morbo de la desnudez femenina– y entre ancianos.

Esta otra realidad se vive en la Isla. Realidad que se promueve y se circula con naturalidad a través de las redes zapya, y ante nuestra participación activa o pasiva. Y es precisamente nuestra participación, ya sea de una manera o de otra, la actitud cuestionable. Lo que en verdad alarma no es tanto la ocurrencia de tales hechos –ya de por sí censurables– sino la manifiesta intención de quienes estamos detrás de los dispositivos que registran el suceso.

El fenómeno de zapya no es privativo de Cuba. Datos consultados reflejan que aproximadamente 300 millones de usuarios en todo el mundo la utilizan. Esta es una aplicación que permite transferir archivos –entre dispositivos android, dispositivos iOS, windows móviles, ordenadores windows y macintosh– sin el uso de conexión a internet.

Había una vez…
En el caso cubano, se puede establecer el origen de estos “shot videos” –cuando aún no existía internet público ni apps como zapya o xender– con dos videos que cambiaron la vida a dos ciudadanos: Pánfilo pidiendo ‘jama’ para el pueblo cubano, y el señor que sorprendieron, en el patio de su casa, mientras practicaba la zoofilia con gallinas.

Aunque existieron otros, estos fueron los más relevantes por las consecuencias que desencadenaron. Todos conocemos qué destino le aguardó a Pánfilo. En principio fue condenado por “conducta pre delictiva”, aunque la presión internacional obligó a que el régimen conmutara la pena por reclusión en un hospital psiquiátrico. El señor zoófilo no tuvo tanta suerte: optó por el suicidio.

Resulta increíble y triste admitir que estos dos videos, en cuanto a contenidos, resultan insignificantes frente a los que actualmente se almacenan en ordenadores, laptops, tablet, teléfonos; o se comparten y cuelgan lo mismo en youtube que en facebook.

Por estos días, circulan entre los dispositivos móviles cubanos dos “shot videos” que, además de representar en qué nos hemos convertido como individuos y como ciudadanos, también podrían resultar en consecuencias impredecibles para sus “protagonistas”: una pareja realizando el coito en los portales del Boulevard de San Rafael ante decenas de personas, y un hombre practicando el cunnilingus a una mujer en el parque Antonio Maceo. Ambos eventos a plena luz del día.

Es indiscutible que la web 2.0 –además de ofrecer un acceso a la libertad de información y conocimientos– está plagada de videos de esta naturaleza, suscritos a la categoría de “peleas callejeras”, y de los llamados “reality shows caseros”, en su mayoría de países latinoamericanos.

Ahora bien, ¿este dato supone entonces asumir una actitud pasiva porque el fenómeno se ha masificado a nivel mundial, tanto en naciones del primer o tercer mundo?

En ese caso valdría la pena arriesgar la pregunta correcta: ¿queremos nosotros los cubanos, junto a una nación democrática, respetuosa de los derechos humanos y las libertades civiles, participar y convivir con estos fenómenos? Pensar a Cuba libre del régimen y restablecida su sociedad civil, también implica, en lo individual, repensar valores morales y comportamientos que nos van a definir luego como nación libre.
Las libertades civiles, sépase desde ya, no se pueden traducir en libre albedrío. Entre los reclamos que hoy se exigen al régimen cubano –por defensores de los derechos humanos y activistas por las libertades ciudadanas– es precisamente readecuar la Constitución y con ello reconfigurar todo el marco jurídico, el código penal y las estructuras legislativas. Es decir, regresar al civismo y al Estado de Derecho, que fueron demolidos a partir de enero de 1959.

¿A quién corresponde trazar los límites?
Ver a nuestros hijos adolescentes implicados, o como observadores, en riñas espontáneas o incitadas por otros, debería bastar como alerta. Pero lamentablemente el fenómeno del zapya no es exclusivo entre adolescentes y jóvenes. La actitud está generalizada en toda la familia, y por ende, atraviesa todo el tejido social.

Cualquier suceso es registrado sin el más mínimo escrúpulo o discriminación. Pueden incluir accidentes de tránsito, derrumbes de edificaciones o hechos violentos que llegan a incluir víctimas fatales.

El Paquete –sistema de distribución de contenido digital en el mercado negro–, que en los inicios brindaba el servicio semanal de acceso a un menú variado de películas, series, programas de televisión, curiosidades, eventos deportivos y archivos de portales digitales, también ha incluido en los últimos tiempos este tipo de reality show caseros.

“El cliente demanda, nosotros ofertamos”, expresaba un distribuidor del Paquete que asegura a los usuarios tener disponible dos terabyte, exclusivo para estos contenidos “nacionales y extranjeros siempre renovados”.

Muchos de estos distribuidores de contenidos temen incluir, entre sus ofertas, materiales, publicaciones o boletines informativos de medios de prensa independientes como DIARIO DE CUBA, Cubanet, 14yMedio, o Hablemos Press, por solo citar algunos ejemplos.

Sin embargo no tienen objeción alguna para promover y comercializar estos contenidos que son objetables en términos morales. Es decir, rehúyen “buscarse problemas ideológicos y políticos”, pero incurren a cambio en una irresponsabilidad que dice mucho sobre nuestra salud cívica.

Ante este fenómeno, donde todos los ciudadanos cubanos representamos un papel, el régimen solo tiene responsabilidad de haber propiciado vacíos legales –remanente de sus políticas desacertadas– en sus estructuras jurídicas; donde la ley solo sirve a su estructura represiva y solo es aplicable para coartar todo proyecto opuesto a su política.

Son esos vacíos legales los que condicionan que determinadas actitudes cívicas sean asumidas por los ciudadanos como “naturales”. Pero ello no significa que la solución a esta problemática –donde nadie es capaz de imaginar quiénes serán protagonistas del próximo “shot video”– dependa de la voluntad política del régimen. Eso, sería otro error costoso. Aunque ciertamente, le corresponde al régimen la responsabilidad por su fracaso de construir “el hombre nuevo” con paradigmas oxidados que han demostrado, con creces, su fracaso.

Ojalá y a través de zapya comience a circular la canción Toxicity, del rapero cubano Bárbaro “El Urbano” Vargas. Allí se encierra un mensaje aleccionador que la sociedad civil cubana no debiera olvidar nunca: “las armas no se disparan solas, nosotros ordenamos al cañón”.

La Habana, abril de 2016

JUGADAS APRETADAS VII: LOS RAPEROS Y EL MAYORAL

Por: Jorgito 761

Resulta ya una certeza que algunos raperos cubanos, dentro o fuera de Cuba, han consentido en olvidarse del mayoral. Los sucesos acontecidos durante las jornadas del pasado festival Les Voix Humaines con sede en la Fábrica de Arte Cubano [FAC], desafortunadamente confirman que ahora se rima la desmemoria y el entreguismo.

A excepción de mi amiga y cómplice, Lucía Corrales, nadie ha supuesto interés alguno en advertir, no solo sobre aquella sutileza donde un individuo extranjero [Melisa Riviere] ostenta más potestad que la Agencia Cubana de Rap [ACR] para coordinar presentaciones raperas, sino además sobre el irrespeto de su coordinador original –Yrak Sáenz; fundador de Doble Filo– hacia varios artistas que, en principio, integraban el staff como invitados.

Se quejaba Yrak Sáenz, según pude enterarme por vías no formales, de mis declaraciones en aquella nota de prensa publicada por Lucía Corrales en este mismo blog, donde cuestioné la participación de dos raperos [Bárbaro El Urbano y Charly Mucha Rima] en aquella astucia, devenida en guiño hipócrita a la agenda del régimen castrista. El mismo régimen que a menos de un año atrás –11 de diciembre de 2014– los presentó y acusó, en el Noticiero Nacional de Televisión [NTV], de ser “mercenarios al servicio de la USAID”.

Ha creído Sáenz, por si fuera poco, que en mis declaraciones “hablaba mal” de estos dos raperos. Puedo lidiar con esa cortedad mental y de análisis que no le permite percibir los entresijos ni la moralidad que está en juego. Cortedad que bien puede ser traducida en que solo le ha interesado conservar sus intereses personales; pero ello es harina de otro costal, y ciertamente no me apetece ocuparme por el momento.

Sin embargo no se ha disculpado, al menos no públicamente –como sí lo fueron mis declaraciones–, sobre el asunto de haber excluido a varios artistas cubanos, que incluso estaban publicitados en el programa y en la revista del festival. Exclusión ésta que estuvo justificada, según me comentaron los artistas afectados, porque a última hora aparecieron agrupaciones extranjeras que por intereses más que obvios, supongo, debían subir al escenario.

Sobre nada de esto comentó Sáenz, y por ende, tampoco de lo que personalmente les ofreció a cambio de esta contracción en el programa del evento: un ticket de entrada al concierto con el plus para un invitado. Migajas; las mismas que durante todos estos años las instituciones del régimen utilizan como trueque, a cambio de ciertos silencios y convenios. En este apartado habría que felicitar a Sáenz por haber hecho la tarea.

Ya se sabe –poco, pero algo es más que nada– sobre quién es Melisa Riviere. Me ocupé de ella y de The Associated Press [AP], tanto en Esquife como en facebook, cuando los sucesos del 11 de diciembre de 2014. Acoto que sería injusto olvidarme –pues no practico las artimañas del silencio y el olvido– de los aportes de Riviere al movimiento rapero en Cuba. Su proyecto Dos Alas, así como sus talleres impartidos en varias ediciones de los extintos simposios de Hip Hop, lo atestiguan.

¿Pero que es, precisamente, lo que cuestiono a todos los raperos –y no solo a El Urbano y Mucha Rima– que accedieron a participar en ese concierto? El olvido y el silencio. El imperdonable gesto de olvidarse del mayoral, y de guardar silencio ante la sombra del cepo.

Que a ninguno les pareció extraño, ni siquiera en este minuto, que haya sido esta misma señora quien se prestara a la farsa de AP junto al régimen a través de Cubadebate y el NTV… y que sea esta misma señora quien ahora regresa para coordinarles un concierto a través de dos instituciones estatales.

Quien dude que, tanto la Oficina Leo Brouwer como la FAC son instituciones controladas por el régimen, peca por mucho más que de ignorancia. Hacia la primera, y para su fundador, he guardado siempre absoluto y genuino respeto, a pesar de las diferencias que nos sitúan, hoy, en bandos diferentes. No corre la misma suerte la segunda institución, donde además de dinero, se lavan otras mezquindades, de las cuales, prometo, me ocuparé en otro momento.

Este breve ejercicio de criterio, simplemente sostiene la intención de ratificar mis posiciones y criterios respecto a los raperos que participaron en el evento, y de los comportamientos contradictorios entre el discurso de sus líricas y sus acciones públicas. Y es también una ocasión propicia para advertir, por si existiesen las dudas, que mi problema, desde hace un tiempo, no es con los payasos del circo sino con el director de la carpa. Creo haberlo demostrado con creces, coherencia, talento y coraje.
Un abrazo de paz y memoria.

La Habana, 29 de diciembre de 2015

LOS RAPEROS CUBANOS SE OLVIDARON DEL MAYORAL

Por Lucía Corrales

Raperos cubanos participaron en un concierto coordinado por una de las fuentes que revelaron, para las investigaciones de AP, las interioridades del movimiento rapero en la isla

Varios raperos que fueron cuestionados de mercenarios en el reportaje realizado por The Associated Press (AP), EEUU atrajo a raperos cubanos para provocar cambios en el régimen cubano, participaron en un concierto coordinado por Melisa Riviere, quien fuera una de las fuentes claves en aquella investigación, finalmente publicada el 10 de diciembre de 2014.

Melisa Riviere, conocida en el movimiento rapero cubano por su proyecto Dos Alas, realizó dos viajes a la isla en 2014, el primero de ellos supuestamente para coordinar un intercambio entre estudiantes norteamericanos y el Centro Cultural José Martí, y donde además aprovecharía para reunirse con René González, el primero de los cinco espías liberado.

Según fuentes consultadas la coordinación de este concierto, realizado en septiembre pasado en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), fue a través de la Oficina Leo Brouwer que auspicia el festival Les Voix Humaines.

Bárbaro El Urbano Vargas y Charly Mucha Rima, dos de los raperos que participaron en la canción Este es el tema —respuesta frontal al contubernio de AP con los medios e instituciones oficialistas del régimen— se encontraban entre los invitados a compartir el escenario.

“Casi todos los raperos allí presentes saben quién es Melisa, que fue pieza clave y delatora en la investigación de AP, y de sus posteriores declaraciones en facebook al respecto”; afirmó Jorge Enrique Rodríguez, periodista independiente y ex director de la revista de rap Movimiento.

“Puedo sobrellevar la participación de los otros raperos que estaban en el programa, pues en definitiva nunca se dieron por aludidos en la mezquindad orquestada por AP y el régimen. Pero lo que me resulta inadmisible es que Mucha Rima y El Urbano hayan pactado con esta señora que ellos saben muy bien, y de primera mano, fue quien propició todas las coordenadas para construir aquel ataque traicionero donde fuimos llamados `mercenarios al servicio de la USAID´”; concluyó.

Aldo Roberto Rodríguez, El Aldeano, actualmente radicado en Orlando, Florida, no quiso dar declaraciones, por cuestiones de ética personal, sobre los raperos que participaron en este recital. Solo lamentó el hecho de que “Melisa puede organizar un concierto de rap, en mi propio país, y yo no”.

A poco menos de un año de publicado el reportaje de AP, utilizado por el régimen como arma blanca, y considerado un ataque “no solo contra raperos que habían estado viajando a través de proyectos auspiciados por universidades norteamericanas, sino también contra todo el movimiento alternativo”, algunos de estos músicos han decidido olvidar al mayoral y a su látigo. O quizás, como agregó irónicamente Jorge Enrique, “la pelea por resucitar el evento Puños Arriba y por rescatar la revista Movimiento terminaron por fatigarles los bríos”.

EL ATRACO DE OBAMA Y LOS CASTRO S.A.

Jorgito 761

En abril pasado tuve oportunidad de entrevistar, para DIARIO DE CUBA, a Rosa María Payá, activista por las libertades civiles y los derechos humanos. Fue en Ciudad Panamá, en plena vorágine de la VII Cumbre de las Américas. Considero sano insistir que mi presencia allí era oficial; acreditado como prensa. Es decir, que fui testigo, de primera mano y en primera fila, de todo lo acontecido “fuera del programa” del evento.

Pero no es sobre aquellos hechos que se ocupa este brevísimo ejercicio de criterio, sino más bien, como indica el titular, de un atraco financiado por dos gobiernos y ejecutado por un sinnúmero de facinerosos. Claro que, Rosa María Payá deviene, una vez más, pie forzado en este asunto.

La noche del pasado martes 21 de julio mientras leía los titulares de DIARIO DE CUBA lo supe ya para siempre: el programa que supone restablecer las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington no incluirá la voz, ni la suerte, de la sociedad civil. Aquel fragmento del Testamento de Sicorax, poema mayúsculo de Atilio Caballero que me he visto obligado a citar infinidades de veces, me regresa el desasosiego: “y la superestructura que me invento como paliativo, es un hábil manejo de tramoya”.

La “advertencia” que John Kirby, portavoz del Departamento de Estado, le hiciera a Rosa María; las declaraciones de Mariela Castro al periódico español ABC, y la nueva consigna de Silvio Rodríguez –“Cuba sí, Yanquis también”– no son tres acontecimientos inconexos. Salve Dios a quien cometa menuda ingenuidad. Más que las tres escaletas para componer un mal guión, son el estribillo de una canción escatológica que, “aquel que no se la sabe… la tararea”.

Del señor Silvio Rodríguez, se sabe, podríamos esperar lo indecible –in perpetuum. A fin de cuentas no se puede negar que es todo un adalid en las artes de “tirar primero la flecha y después dibujar la diana”. Aunque me hubiese gustado este “atrevimiento” suyo en los 80´, cuando éramos una franquicia de la Unión Soviética.

Sobre la señora Mariela Castro, sabe Dios que no escatimo en rezos y oraciones por las almas de toda la comunidad LGBTI cubana que dormitan “a solas con el enemigo”. La suposición de la infanta, que resume a la sociedad civil opuesta al régimen de su padre como “grupitos de ignorantes a los que ponen a decir cosas y salen por todos lados”, es propia de una persona acostumbrada a practicar la infamia. Sin embargo habría que agradecerle el tino de no haber listado a Corea [del Norte] entre los países donde según ella “el experimento del socialismo no ha fracasado”, pues como afirmó más adelante, “no lo conozco, por eso prefiero no hablar”.

Y llegamos al señor John Kirby advirtiéndole “amablemente” a la hija de Oswaldo Payá que “si causaba disturbios durante la conferencia la seguridad me sacaría”. Ojo, es sano recordar que “la advertencia” ocurrió en la rueda de prensa conjunta que ofrecieron el pasado lunes 20, en Washington, el Secretario de Estado John Kerry, y el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

Y uno se pregunta, junto a Rosa María: ¿tendremos los cubanos, por parte de la administración de Obama, el mismo trato “coercitivo que le hizo la Seguridad en el aeropuerto de Panamá”? La postura del señor John Kirby, simplemente, es el reverso de la política de Raúl Castro: “esposar a la libertad que supuestamente nos toca”.

Si todo este asunto, me refiero al restablecimiento diplomático entre EEUU y Cuba, no es un atraco a la libertad de expresión qué es.

Sabe Dios que la libertad de expresión no podrá ser solo para Silvio Rodríguez y para Mariela Castro. Tiene que ser, en igualdad de condiciones y sin consecuencias represivas, para Rosa María Payá, para los cubanos, y para los norteamericanos. Si el señor Kirby, y por extensión el señor Barack Obama, no tienen este detallito lo bastante claro, en lo que a mí respecta, me siento en la obligación de recordarles entonces la intransigencia de Antonio Maceo: “guarde usted ese documento […] que no nos entendemos”.

Un abrazo de paz y memoria.

La Habana, Cuba, 22 de julio 2015

DECLARACIÓN DEL BLOG

Este blog es nuestra resistencia contra un régimen que reprime a los humildes para financiar su despotismo. Es la voz de nuestros barrios y de sus gentes, traicionadas por la gratuidad de la mentira.

Este blog es nuestra ira. Nuestra convicción de que no existen victorias ni derrotas, sino las distancias que estemos dispuestos a transitar por la virtud y por la fe. Nuestra certeza de saber cuáles son las cosas que nos sostienen por dentro cuando afuera todo se derrumba.

Este blog es un homenaje a nuestras madres y a nuestros padres, obligados al silencio, a la promesa y a la desmemoria. Un homenaje a todos los cubanos que sellaron su única esperanza en el mar.

Este blog es en honor al coraje y a la verdad. En honor a los que no practicaron el oficio del miedo, y supieron siempre que la libertad nace y muere en uno mismo. En honor a los que no ejercieron la liturgia del silencio.

Este blog es por Cuba.

O yáo Seseribó o yáo… Un abrazo de paz y memoria.

La Habana, 8 de julio 2015