JUGADAS APRETADAS VII: LOS RAPEROS Y EL MAYORAL

Por: Jorgito 761

Resulta ya una certeza que algunos raperos cubanos, dentro o fuera de Cuba, han consentido en olvidarse del mayoral. Los sucesos acontecidos durante las jornadas del pasado festival Les Voix Humaines con sede en la Fábrica de Arte Cubano [FAC], desafortunadamente confirman que ahora se rima la desmemoria y el entreguismo.

A excepción de mi amiga y cómplice, Lucía Corrales, nadie ha supuesto interés alguno en advertir, no solo sobre aquella sutileza donde un individuo extranjero [Melisa Riviere] ostenta más potestad que la Agencia Cubana de Rap [ACR] para coordinar presentaciones raperas, sino además sobre el irrespeto de su coordinador original –Yrak Sáenz; fundador de Doble Filo– hacia varios artistas que, en principio, integraban el staff como invitados.

Se quejaba Yrak Sáenz, según pude enterarme por vías no formales, de mis declaraciones en aquella nota de prensa publicada por Lucía Corrales en este mismo blog, donde cuestioné la participación de dos raperos [Bárbaro El Urbano y Charly Mucha Rima] en aquella astucia, devenida en guiño hipócrita a la agenda del régimen castrista. El mismo régimen que a menos de un año atrás –11 de diciembre de 2014– los presentó y acusó, en el Noticiero Nacional de Televisión [NTV], de ser “mercenarios al servicio de la USAID”.

Ha creído Sáenz, por si fuera poco, que en mis declaraciones “hablaba mal” de estos dos raperos. Puedo lidiar con esa cortedad mental y de análisis que no le permite percibir los entresijos ni la moralidad que está en juego. Cortedad que bien puede ser traducida en que solo le ha interesado conservar sus intereses personales; pero ello es harina de otro costal, y ciertamente no me apetece ocuparme por el momento.

Sin embargo no se ha disculpado, al menos no públicamente –como sí lo fueron mis declaraciones–, sobre el asunto de haber excluido a varios artistas cubanos, que incluso estaban publicitados en el programa y en la revista del festival. Exclusión ésta que estuvo justificada, según me comentaron los artistas afectados, porque a última hora aparecieron agrupaciones extranjeras que por intereses más que obvios, supongo, debían subir al escenario.

Sobre nada de esto comentó Sáenz, y por ende, tampoco de lo que personalmente les ofreció a cambio de esta contracción en el programa del evento: un ticket de entrada al concierto con el plus para un invitado. Migajas; las mismas que durante todos estos años las instituciones del régimen utilizan como trueque, a cambio de ciertos silencios y convenios. En este apartado habría que felicitar a Sáenz por haber hecho la tarea.

Ya se sabe –poco, pero algo es más que nada– sobre quién es Melisa Riviere. Me ocupé de ella y de The Associated Press [AP], tanto en Esquife como en facebook, cuando los sucesos del 11 de diciembre de 2014. Acoto que sería injusto olvidarme –pues no practico las artimañas del silencio y el olvido– de los aportes de Riviere al movimiento rapero en Cuba. Su proyecto Dos Alas, así como sus talleres impartidos en varias ediciones de los extintos simposios de Hip Hop, lo atestiguan.

¿Pero que es, precisamente, lo que cuestiono a todos los raperos –y no solo a El Urbano y Mucha Rima– que accedieron a participar en ese concierto? El olvido y el silencio. El imperdonable gesto de olvidarse del mayoral, y de guardar silencio ante la sombra del cepo.

Que a ninguno les pareció extraño, ni siquiera en este minuto, que haya sido esta misma señora quien se prestara a la farsa de AP junto al régimen a través de Cubadebate y el NTV… y que sea esta misma señora quien ahora regresa para coordinarles un concierto a través de dos instituciones estatales.

Quien dude que, tanto la Oficina Leo Brouwer como la FAC son instituciones controladas por el régimen, peca por mucho más que de ignorancia. Hacia la primera, y para su fundador, he guardado siempre absoluto y genuino respeto, a pesar de las diferencias que nos sitúan, hoy, en bandos diferentes. No corre la misma suerte la segunda institución, donde además de dinero, se lavan otras mezquindades, de las cuales, prometo, me ocuparé en otro momento.

Este breve ejercicio de criterio, simplemente sostiene la intención de ratificar mis posiciones y criterios respecto a los raperos que participaron en el evento, y de los comportamientos contradictorios entre el discurso de sus líricas y sus acciones públicas. Y es también una ocasión propicia para advertir, por si existiesen las dudas, que mi problema, desde hace un tiempo, no es con los payasos del circo sino con el director de la carpa. Creo haberlo demostrado con creces, coherencia, talento y coraje.
Un abrazo de paz y memoria.

La Habana, 29 de diciembre de 2015

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